Todo claro desde el principio: En lugar de pagar por separado la comida, el café, el wifi, la recarga de dispositivos y, a menudo, las duchas. Eso significa comida caliente, bebidas, conexión a Internet fiable y puntos de recarga listos para cuando tu phone se quede al 12 % y ya haya cola en todos los enchufes públicos cerca de la puerta de embarque.
Puedes tomarte un respiro antes de subir al avión: Las salas de salida del aeropuerto YVR se llenan de ruido en un santiamén, sobre todo a la hora punta de la mañana y por la tarde, cuando llegan los vuelos de larga distancia. Con un pase para la sala VIP, puedes evitar el ajetreo de la zona de embarque y acceder a una sala más tranquila con asientos, menos ruido y espacio para pensar. Tu viaje empieza a parecer más fácil incluso antes de subir al avión.
Así te ahorras los precios inflados del aeropuerto: Un café, un bocadillo y una bebida en el Aeropuerto Internacional de Vancouver pueden salir bastante caros. El pase para la sala VIP incluye comida y bebida en un solo coste, así que sabrás cuánto vas a gastar antes de pedir nada. Si de todos modos ibas a comer en la terminal, suele salirte más a cuenta.
Puedes empezar de cero, no aguantar: Una escala larga en el aeropuerto de Vancouver no tiene por qué significar lavarse los dientes en un baño abarrotado y esperar bajo unas luces muy intensas. Muchos pases de sala VIP te dan acceso a duchas y a un asiento más tranquilo, para que puedas refrescarte, recargar energías y dirigirte a tu próxima puerta de embarque sintiéndote como nuevo.





















